Cuando alguien busca cómo ayudar en África, normalmente no imagina llegar a un post como este, pero por eso le he puesto este titulo… para llegar a toda la gente a la que le interesa este tema porque creemos que es importante empezar a cambiar la visión occidental sobre esto.
Hay una conversación importante que tener sobre el tema y no todo el mundo quiere entenderla:
Cómo ayudar sin caer en la idea del “salvador blanco”.
Hay una imagen que nunca nos ha gustado y que está impregnada en la historia de Occidente: La de la persona del norte global llegando a África a “salvar”
La del héroe occidental que viene a cambiar vidas, como si de alguna forma vivir en el privilegio nos diese más capacidades, cultura o conocimientos.
Y sinceramente, creemos que esa mirada hace mucho daño y que debe empezar a cambiar. El mundo está avanzando mucho como para seguir estancados en lo mismo.
En Idea Libre la cosa no funciona así y trabajamos cada día para ello, porque NO, No salvamos a nadie.
Cómo ayudar en África empieza por escuchar, no por imponer
Después de más de 11 años trabajando en Kenia con IDEA LIBRE, hay algo que hemos aprendido muy rápido:
Llegar pensando que tienes todas las respuestas probablemente sea el primer GRAN ERROR.
Cuando empezamos este proyecto no éramos expertas en cooperación internacional. De hecho no sabíamos casi nada del tema. No teníamos una gran estructura, ni un manual de cómo hacer las cosas. Y no te voy a mentir, hicimos bastantes cosas mal en este sentido, (parte de esta historia está muy bien contando en el primer libro escrito por Sandra «Me dije Hazlo y lo hice»)
Por suerte aprendimos rápido de los errores (seguimos haciéndolo) y entendimos que NO SOMOS NADIE para tomar decisiones sin conocer el contexto, desde la superioridad moral o basándonos en el «desarrollo» de nuestra cultura. Porque todo esto… NO ES REAL
Lo que sí es real es que en este lado del mundo nos ha tocado vivir con más recursos y más oportunidades y la cooperación debería basarse en intentar equilibrar esto no en intentar que las cosas en otro lugar se hagan como creemos que se deben hacer.
Y aquí viene lo más es fundamental: Observar mucho antes de actuar.
Escuchar.
Entender.
Aprender.
Porque si algo hemos aprendido sobre cómo ayudar en África, es que hacerlo bien requiere muchísimo más tiempo del que parece.
África no necesita que nadie venga a “rescatarla”
Vamos a empezar por el principio: África no es un país. No es una historia única. No es un lugar lleno de personas esperando ser salvadas.
Hay talento, hay cultura, hay comunidad, hay personas increíblemente y muy capaces
Y también hay desigualdades enormes, pobreza extrema y falta de oportunidades en muchos lugares.
Las dos cosas pueden convivir. Por eso nunca hemos querido trabajar desde esa mirada paternalista del:
“Nosotras sabemos lo que necesitáis.”
Porque la realidad es que no lo sabemos, no podemos saberlo sin vivir la historia, el contexto o la cultura, y por eso preguntamos, observamos, escuchamos y aprendemos cada día.
Cómo hacerlo sin imponer nuestra visión occidental
Una de las cosas que más intentamos recordarnos constantemente es esta: Nuestra forma de ver y entender el mundo no tiene por qué ser la correcta.
Ayudar no significa llegar con soluciones cerradas. No significa imponer ideas. No significa cambiar culturas. No significa decidir por otros.
Para nosotras, entender esto significa trabajar junto a las personas, escuchar a familias, tener un equipo local fuerte del que aprender cada día, ver qué necesidades existen realmente…
Y construir desde ahí.
Porque muchas veces el mayor aprendizaje ha sido precisamente dejar de pensar que sabíamos algo y dejarlo en manos de quien está dentro de la situación para hacerlo desde la realidad más absoluta.
La ayuda real necesita humildad y mucho tiempo
Muchas veces nos preguntan cómo decidimos qué proyectos hacer. La respuesta es bastante menos épica de lo que parece.
Mirando, preguntando, escuchando, cometiendo errores, corrigiendo, aprendiendo…
Y sobre todo entendiendo que ningún proyecto funciona si no está conectado con las personas a las que quiere beneficiar.
Por eso llevamos años trabajando junto a familias, comunidad local, profesores y equipos de allí.
Porque creemos profundamente que los cambios reales se construyen con las personas, no para las personas.
Y sinceramente, si algo hemos aprendido, es que no existen soluciones rápidas.
No creemos en el “salvador blanco”
Ese concepto —del que cada vez se habla más— describe precisamente esa idea de la persona occidental que aparece para rescatar vidas.
Y aunque sabemos que muchas veces nace desde buenas intenciones, también creemos que puede invisibilizar algo muy importante:
La capacidad de las propias comunidades.
Nosotras no vamos a Kenia a salvar. Es cierto que el proyecto en sí nació desde nosotras, pero ahora solo somos una parte de él.
Hemos creado un equipo de más de 70 personas de las que todos menos nosotras son personas locales que conocen el contexto, la cultura y las situaciones desde otro lugar mucho más posicionado, y lo que nosotras hacemos es coordinar los proyectos y los recursos siempre desde el trabajo en equipo.
Creemos que es así cómo se logran las cosas, porque lo que queremos es que los niños y niñas de Idea Libre vean en sus mayores que las cosas se consiguen y se cambian desde dentro, sin necesidad de que venga nadie a hacerlo.
Entonces, ¿Cómo ayudar en África de forma responsable?
No creemos que exista una única respuesta. Pero te vamos a decir algo que quizás no te gusta escuchar. Lo que hace falta aquí (recuerda que África es un continente enorme con muchísimos contextos) son recursos, y la mayoría de las veces son recursos económicos que permitan a la zona desarrollarse desde dentro sin necesidad de que venga nadie a hacerlo por ellos.
Pero sí te vas a adentrar en el mundo de la cooperación, si vas a hacer un viaje a algún país del sur global en el que se impliquen proyectos sociales o si simplemente quieres aprender, hay algunas cosas importantes que tener en cuenta siempre:
- Escuchar antes de actuar.
- No imponer nuestra visión occidental.
- Trabajar con personas locales.
- Apostar por proyectos sostenibles a largo plazo.
- Construir oportunidades reales, especialmente a través de la educación.
- Cuestionarnos constantemente cómo estamos haciendo las cosas.
- No juzgar y ser muy autocríticos dándote cuenta de si estás interpretando las situaciones desde tu privilegio
En IDEA LIBRE creemos muchísimo en el poder de la educación porque hemos visto cómo cambia vidas.
Pero también sabemos que hacerlo bien requiere paciencia, respeto y muchísima conciencia.
Cooperar también significa cuestionarte
La cooperación internacional necesita hacerse preguntas incómodas.
Sobre privilegio.
Sobre poder.
Sobre paternalismo.
Sobre ego.
Sobre impacto real.
Y creemos que eso es sano. Porque cooperar no debería ir de sentirse héroe.
Debería ir de generar oportunidades reales, con respeto, con conciencia y con muchísimo amor.
Y quizá, si alguna vez te has preguntado cómo ayudar en África o en cualquier otro lugar, la respuesta no empiece salvando a nadie.
Quizá empiece aprendiendo a escuchar desde otro lugar



