El tema de los residuos en África, esos que generamos desde el norte global, es un tema que me trae de cabeza desde hace muchos años…
Todo empezó en 2014 cuando Sandra y yo fundamos IDEA LIBRE. Casi nadie nos conocía y conseguir donaciones de dinero era casi imposible más allá de nuestro círculo muy cercano. Entonces recogíamos donaciones materiales.
La gente nos daba ropa, material escolar, juguetes… y nosotras lo acumulábamos en nuestra casa hasta el punto de no poder sentarnos en el sillón de la cantidad de cajas de cosas que teníamos.
El trabajo más duro de todo era clasificar. No sé como explicar lo que me producía abrir muchas de esas cajas que nos habían donado donde me encontraba de todo… cosas en buen estado pero muchas (demasiadas) en muy mal estado: zapatos rotos, calcetines con agujeros, cuadernos casi sin hojas donde escribir… y un largo etcétera.
Recuerdo decirle a Sandra algo tipo «LA GENTE DEBE DE CREER QUE CUANDO ERES POBRE NO TIENES DIGNIDAD…»
Años después tras mucho trabajo en Kenia hemos ido aprendiendo y viendo muchas cosas sobre el problema de los residuos.
¿Sabías que?
Una investigación calcula que la Unión Europea envió a Kenia solo en 2021 más de 112 millones de prendas de segunda mano, de las que 56 millones eran inservibles y 37 millones habían sido fabricadas con materiales plásticos que no se pueden destruir.

Es realmente impactante ver cómo desde el estado de bienestar en el que vivimos en el norte del mundo acabamos impactando en el resto del planeta, y lo que más miedo da es la inconsciencia que tenemos al hacerlo…
Muchas veces pensamos en ayudar a otros y en vez de ser realistas en lo que ellos necesitan de verdad, buscamos en lo que tenemos lo que ya no queremos para dárselo y quizás así sentirnos un poco mejor… pero no nos hemos parado a pensar si realmente esa esa la ayuda que necesitan al otro lado.
El problema de los residuos en África es grave.
Un informe concluye que:
la exportación de ropa usada es, en gran medida, la exportación de desechos plásticos, lo que supone una carga para las comunidades y el medio ambiente de los países receptores que no tienen sistemas para procesar esos desechos.

Y el problema no es solo la ropa, también pasa con los residuos tecnológicos. Primero el mundo explota un país africano para crear los teléfonos con sus recursos (como el coltán) y después cuando ya están usados los volvemos a mandar allí para acumularlos y que no molesten.
Y este post no es para hacerte sentir mal, cada uno debe valorar sus actos. Pero sí creo que es importante acercar esta problemática porque nosotras recibimos mensajes constantes de personas que quieren donar lo que ya no quieren o les sirve y quizás no saben lo que está pasando realmente.
Nosotras desde Idea Libre intentamos comprar todo para los proyectos en Kenia, y siempre que podemos lo hacemos en pequeños comercios donde sabemos que estamos impactando en el cambio social. A veces llevamos cosas desde España de esas que allí no encuentras o no tienen buena calidad. Pero si podemos encontrarlo allí no tiene sentido que lo llevemos desde aquí.
Y a nivel personal un poco igual. A veces entro en la rueda del consumo porque estamos llenos de estímulos que nos llevan a ello, pero intento tener todo esto en cuenta para reducir desde mi vida personal mi impacto en todo este problema. Como individuos no podemos controlar lo que escapa más allá de nuestras manos, lo que podemos hacer es lo que cabe dentro de ellas. Es un buen ejercicio, ¿no te parece?
Si quieres saber más de este tema aquí tienes un poco de buena información al respecto: changingmarkets.org
Residuos África



