¿PARA QUÉ UNA FURGONETA?

-¡María! ¡Sandra! ¡No os podéis imaginar el miedo que hemos pasado hoy!

Así nos recibían las profesoras una mañana en el colegio.

¿Qué pasa?- preguntamos

Y entonces nos explicaron que era la época de los elefantes, cuando no hay lluvias, se mueven de los parques y se acercan a los poblados. Cuando venían por el camino hacia el colegio vieron tres elefantes cruzarlo. Se quedaron paralizadas, y muy despacio y sin hacer ni un poco de ruido, se escondieron detrás de unos arbustos tal y como habían aprendido que tenían que hacerlo. El corazón se les disparaba, pero mantenían la calma rezando para que no las olieran y siguieran su camino sin correr hacia ellas. 

Por suerte, una vez más, consiguieron librarse de ellos. 

Las profesoras tienen una hora y cuarto de camino desde sus casas al colegio y para llegar a su hora, tienen que salir muy temprano, lo que hace que, en épocas de sequía, se jueguen la vida para ir a trabajar. Los elefantes suelen moverse cuando ya ha entrado la noche o a primera hora de la mañana. 

Este gran problema no solo lo sufren las profesoras: tenemos varios niños y niñas que viven lejos del colegio y también hacen malabares para llegar sin ningún percance

En épocas de lluvias, no hay elefantes, pero las lluvias hacen que estos niños y niñas lleguen empapados a clase y que queden mojados el resto del día. Caminar una hora y cuarto bajo una lluvia fuerte con el frío de la mañana no debe de ser nada agradable. 

Los niños que viven lejos del colegio tienen entre 5 y 11 años. Más de una vez, volviendo del colegio nos hemos encontrado a Benson, con sus cinco añitos, caminando solo. 

Llevamos años arrastrando estos problemas y este año nos habíamos propuesto solucionarlo.

Decidimos comprar una furgoneta que haga dos rutas por la mañana y dos rutas al terminar las clases, de esta manera, recogerá primero a los profesores y después a los niños que vivan lejos del colegio. Al finalizar la jornada, hará el mismo camino de vuelta. 

Cuando se lo contamos a los niños y niñas se pusieron a gritar de alegría, pero no solo los que salían beneficiados, el resto también, ya que es una tranquilidad para todos saber que nadie se tendrá que jugar la vida o vivir mil aventuras cada día para tener que ir al colegio. 

Quiero aprovechar para dar las gracias una vez más a todas las personas que estáis detrás de todo esto haciéndolo posible, con parte de las cuotas de los socios y con algunas donaciones hemos podido hacer otro sueño realidad. 

Mañana cuando te levantes, estará Benson con su sonrisa, sentadito en la furgoneta, con la mochila entre sus piernas, cantando canciones con sus compañeros, yendo a estudiar como se merece. Ni más, ni menos. 

¡¡¡GRACIAS!!!

SI NO HACES NADA NO CAMBIA NADA

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